Ir al contenido principal

Al cerrar mis ojos.


Al cerrar mis ojos, ahí te encuentro.
Inerte, pendiente de mi como una mariposa sin alas.
Tintineante e impoluta, describiendo la belleza en un suspiro.
Pálida, de la luz que refleja tu alma.
Tímida, del brillo que desprenden tus ojos.
Dorada, como el atardecer entre montañas.
Siempre con la brisa entre tus dedos.
Pequeño me sentía bajo la presión del anhelo,
pequeña la distancia que recorremos.
Insuficiente vida para pedir otro deseo.

                                                 Fini.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Melodrama

                                      Ella preguntó;  ¿Si la iba a querer, como nunca nadie la había querido? Yo le dije que no, ¿Para que desear un amor consumido?, simplemente de forma compleja haría, que ella misma se quisiera, como nunca nadie la iba a querer. Poeta inoportuno .                                     -Varo

Reflexión Dominical III

Partiendo de la base conceptual realizada por la Real Academia Española del término hipocresía, “ fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”. Hoy, en Reflexión Dominical , comentamos y reflexionamos sobre ello.  En el gran imperio de la mentira, en el trono se encuentra la hipocresía, constante su presencia en el discurso de las esferas políticas, en el sector laboral e incluso en la intimidad de nuestros hogares.  El lingüista y filósofo Noam Chomsky la define como la negativa a aplicar en nosotros mismos los mismos valores que aplicamos en otros, estos según nuestro querido pensador, promueve el odio y las desigualdades sociales.  Si nos centramos en la parte más científica, en el libro “La psicología de la hipocresía”, el doctor en psicología social Ángel Rodríguez Kauth, nos expone que la hipocresía es la forma en que los seres humanos esconden y reprimen sus verdaderos deseos o pensamientos...

A la Mariposa que inspiró estos versos

  ¡Vuela Mariposa! Lejos de la mano del hombre, de su hierro, de su encierro, de su Dios dinero. No le des el placer de verte, ni el asombro de poder tenerte. Sumérgete entre flores, alejadas de estos segadores. Eres demasiado grácil, para su desidia demasiada divinidad, para su incrédulo credo.  Mejor que le tengas miedo, sigue ajena de su envidia.  Pues tus alas no están hechas para ser clasificadas, mucho menos comprendidas.    Que aprendan ellos de ti,        a vivir sin trabas.                                                                                       Varo                                 ...