Ir al contenido principal

¿Dónde estabas?

                                             
                                     
¡Qué risa más suave y dulce!,
exclamó, mientras se perdía en sus facciones,
y en sus confitadas acciones. 
¿Dónde estabas?, Preguntó, el poeta exorbitado,
ella, respondió con una risa, un poco descuidada,
¿No recuerdas, poeta obstinado, que me tenías abandonada,
enganchado al placer y a las relaciones abocadas?.
sumergido en la duda que se presentaba, dijo
¿Qué puedo hacer, para recuperar tu amor agridulce? 
ella, un poco despechada, se acostó en su diván.
Cariño, ámate y olvídate de amores que arrastrarán
por el suelo, tus apreciables sueños.
Eres tú, quien debes comprenderte y quererte,
elevar este raro amor inerte,
que vierte aguardiente.
¿Quién quiere a la suerte?.
Pues nunca te abandonaré,
incluso a la muerte,
te acompañaré.
recitó, la lujuriosa amante,
mientras se inclinaba a besarle.
El poeta encandilado, la desvistió suavemente,
entretanto, le acariciaba la pureza de su tez,
¡Qué insensatez!,
haberte abandonado por cualquier placer.
A partir de ese momento,
empezó a consumir amor propio,
como si de opio, se tratase. 


                                                       -Varo

Comentarios

Entradas populares de este blog

De 5 a 5

Con el café de las 5 te doy los buenos días. El tiempo no para de pasar y a tu lado acelera  más y más. Aun con los ojos cerrados te siento a mi lado y mi sonrisa se escapa provocando tu carcajada. La cama se nos hace pequeña y nos mudamos al sofá donde no es por querer tenerte, es por tenerte queriéndote. Allí donde tu risa y tus abrazos hacen desvanecer al mundo y aparecer al universo. El hambre de trasnochar de une mis ganas de quererte, y sin palabras nos entendemos y sin miradas nos encontramos. El sol regañandole a la luna por que quiere salir, y nosotros sobornando a la luna para que se quede ahí, guardando la noche con más y sin menos se escapan los te quiero. Y poniendo el broche, con la cerveza de las 5 te doy las buenas noches. Como un rallo de sol que espanta el día lluvioso.   Fini.

Un instante de ti

Que tenga tu nombre en el recuerdo, Que ese recuerdo no pare, Que el no parar me mate, Que la muerte me salve, Que la salvación me recuerde a tu nombre.                                                                                     Fini

Atrévete y lánzate; ¿No ves, que no te voy a dejar caer?

Yo, que soy un hombre de pocas palabras, que prefiero decirlo todo, con una mirada, y sin darme cuenta, hasta a mis peores enemigos, les termino hablando de tu sonrisa.                                                           -  Varo